Video Poesía

La yuxtaposición, la coordinación y la subordinación de elementos provenientes de todas las artes, aplicables a la creación o expresión poética a través de una pieza audiovisual.

Nombre: Alfirio
Ubicación: Caracas, Distrito Capital, Venezuela

sábado, julio 18, 2009

Necesito Silencio



Estreno

Este Cortometraje fue estrenado en I Festival Latinoamericano de Cortometrajes en 2006, además, fue proyectado en diversas salas en lugares como Bélgica, Argentina Francia y España.

Otros testimonios de espectadores:

“…Las imágenes me atraparon, como todo puede estar en conjunto pero a la vez disperso como uno también. Lo de maldita poesía, maldito, maldito… …Me gustó también esa necesidad de escapar de salir pero sin saber, sin rumbo...”
“Transité junto a tu discurso la soledad aterradora de la multitud urbana, ese egoísmo colectivo que desprecia lo individual”
“…en mi interior, sentí escalofrió, sensaciones y sentimientos encontrados.”
“En algún momento de nuestras vidas seguramente nos hemos sentido así... llenos de rabia, temor, inocencia y tu lo reflejaste muy bien...”
“Me dejó sin aliento... …su mirada profunda y eterna me hicieron sentir con ella en cada instante... creo que para este trabajo no pudiste elegir a nadie mejor... Y conjunto a la manera de plasmar cada detalle, cada paso, no es nada menos que increíble”.
“... estoy algo aturdida... eso está bien no? deep, deep... “..
“…realmente interesante. Logras el objetivo, realmente impacta verlo.”

Ficha Técnica
Título: Necesito Silencio
2006, Cortometraje, Video Experimental, 11 min.
Dirección: Alfirio Mendoza
Actores: Lucía Pol
Cámara: Alfirio Mendoza / Sebastián Cornieles
Guión / Concepto / Edición / Musicalización: Alfirio Mendoza
Poemario: Jimena Gatica (Argentina)

Un suicida por dentro, luce aún peor


Aranka. Partió en busca de silencio un 26 de Febrero. No soportó el ruido, y la familia, música, novio, drogas, amigos, libros o poemas poco sirvieron. Recorrió el mundo en su búsqueda . Era perseguida, no había lugar, ni paz, ni mas expectativa o sueño que el silencio. Dejó una carta. Ese ruido le hacía caminar cometiendo torpeza tras torpeza, arrastraba a todos, ya no quería molestar. La conocí como en la foto, ya no estaba en la arena, yacía en el pavimento, luego vino lo demás, era fotógrafa.

Basamento Conceptual

Necesito Silencio

Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes."
(Ismael Serrano: "Si se callase el ruido")

Se presenta esta propuesta desde la estética del video experimental, se pretende recrear los paisajes mentales del personaje, darle una forma, una imagen, a las paranoias, temores o episodios psicóticos, suele no gustar, básicamente esa la idea, difícilmente guste a muchos, aquello que arrastramos, menos a nosotros mismos, pero pretende forzar al espectador a introspecciones profundas a través de elementos multisensoriales, como el alto contraste y musicalización densa, cíclica, loop de palabras que atormenten como un mantra maldito, buscando forzar episodios especulares: (sic)…” me hace reflexionar, me hace autoevaluarme, pensar en muchas cosas que he vivido y sé que seguiré viviendo... es lo que lo hace interesante, encontrar en él un pedazo de uno mismo...”

Con éste género suelen producirse reacciones contradictorias: (sic) “…dan ganas de dejar de verlo, de sentir que es desagradable, por morboso que suene: es mi favorito”

La génesis de este proyecto proviene desde la muerte violenta de la hermana de una gran amiga, decidió quitarse la vida, a los veinticuatro años, en el mejor momento académico y profesional de su vida, en medio de una familia funcional, un evento en absoluto esperado por nadie de su entorno.


Esta amiga me solicita que realice algo que haga reaccionar a otros que están en su situación, a fin de, según sus creencias, ayudar a otros y revertir el mal karma del espíritu de su fallecida hermana, generado por tan repentina decisión.


Por tanto, este corto específicamente fue dirigido a los considerados ”potencialmente suicidas” esas personas con un determinado nivel de “tormento”, con el fin de intentar que no viesen esto como una salida, sin caer en el lugar común: "El suicidio es malo, no lo practiques", de haber sido planteado como una campaña más, creo que entonces, no hubiese ayudado mucho, por eso, apoyado por profesionales de la psiquiatría, testimonios escritos de fallecidos y "sobrevivientes" del suicidio, así, entre todos, pretendimos recrear los espacios internos de esas personas, el panorama de ruido multisensorial, cuya solución se sintetiza en el título de la propuesta. Pretende, valga la osadía, detener a esos seres atormentados, pero en buena parte inocentes al fin, en esa terrible espiral previa a la decisión de dejar de vivir, a través de esta experiencia la idea era esa, "impresionarlos", dejarles algo que llevarse, una impronta.

La investigación

Para esta pieza, aparte de las entrevistas arriba mencionadas, busqué información por Internet. Previo al suicidio, el sujeto a menudo presenta algunos de estos episodios: depresión, pérdida de apetito y de peso, baja autoestima, desinterés, apatía, desesperanza, psicosis, delirios, alucinaciones, desorientación, ansiedad, culpa u hostilidad.
Para aproximarme a que sentían en ese momento, preferí optar por las notas escritas por algunos de ellos previas al acto, así me conectaba con esos instantes finales.
Esta selección me ayudó bastante.

Nota Suicida de John Clifford Baxter


Carol
Lamento mucho esto. Sólo siento que no puedo seguir. He intentado hacer siempre las cosas correctas, pero ahora eso se va de allí donde había un gran orgullo. Te amo mucho a ti y a los niños. Es sólo que no puedo ser nada bueno para ti ni para mi. El dolor es aplastante. Por favor trata de perdonarme

Nota Suicida de Miguel Ángel Quevedo

Querido Ernesto:

Cuando recibas esta carta ya te habrás enterado por la radio de la noticia de mi muerte. Ya me habré suicidado —¡al fin!— sin que nadie pudiera impedírmelo, como me lo impidieron tú y Agustín Alles el 21 de enero de 1965.
Sé que después de muerto llevarán sobre mi tumba montañas de inculpaciones. Que querrán presentarme como «el único culpable» de la desgracia de Cuba. Y no niego mis errores ni mi culpabilidad; lo que sí niego es que fuera «el único culpable». Culpables fuimos todos, en mayor o menor grado de responsabilidad.

Culpables fuimos todos. Los periodistas que llenaban mi mesa de artículos demoledores, arremetiendo contra todos los gobernantes. Buscadores de aplausos que, por satisfacer el morbo infecundo y brutal de la multitud, por sentirse halagados por la aprobación de la plebe. vestían el odioso uniforme que no se quitaban nunca. No importa quien fuera el presidente. Ni las cosas buenas que estuviese realizando a favor de Cuba. Había que atacarlos, y había que destruirlos. El mismo pueblo que los elegía, pedía a gritos sus cabezas en la plaza pública. El pueblo también fue culpable. El pueblo que quería a Guiteras. El pueblo que quería a Chibás. El pueblo que aplaudía a Pardo Llada. El pueblo que compraba Bohemia, porque Bohemia era vocero de ese pueblo. El pueblo que acompañó a Fidel desde Oriente hasta el campamento de Columbia.
Fidel no es más que el resultado del estallido de la demagogia y de la insensatez. Todos contribuimos a crearlo. Y todos, por resentidos, por demagogos, por estúpidos o por malvados, somos culpables de que llegara al poder. Los periodistas que conociendo la hoja de Fidel, su participación en el Bogotazo Comunista, el asesinato de Manolo Castro y su conducta gansteril en la Universidad de la Habana, pedíamos una amnistía para él y sus cómplices en el asalto al Cuartel Moncada, cuando se encontraba en prisión.
Fue culpable el Congreso que aprobó la Ley de Amnistía. Los comentaristas de radio y televisión que la colmaron de elogios. Y la chusma que la aplaudió delirantemente en las graderías del Congreso de la República.
Bohemia no era más que un eco de la calle. Aquella calle contaminada por el odio que aplaudió a Bohemia cuando inventó «los veinte mil muertos». Invención diabólica del dipsómano Enriquito de la Osa, que sabía que Bohemia era un eco de la calle, pero que también la calle se hacía eco de lo que publicaba Bohemia.
Fueron culpables los millonarios que llenaron de dinero a Fidel para que derribara al régimen. Los miles de traidores que se vendieron al barbudo criminal. Y los que se ocuparon más del contrabando y del robo que de las acciones de la Sierra Maestra. Fueron culpables los curas de sotanas rojas que mandaban a los jóvenes para la Sierra a servir a Castro y sus guerrilleros. Y el clero, oficialmente, que respaldaba a la revolución comunista con aquellas pastorales encendidas, conminando al Gobierno a entregar el poder.
Fue culpable Estados Unidos de América, que incautó las armas destinadas a las fuerzas armadas de Cuba en su lucha contra los guerrilleros.
Y fue culpable el State Department, que respaldó la conjura internacional dirigida por los comunistas para adueñarse de Cuba.
Fueron culpables el Gobierno y su oposición, cuando el diálogo cívico, por no ceder y llegar a un acuerdo decoroso, pacífico y patriótico. Los infiltrados por Fidel en aquella gestión para sabotearla y hacerla fracasar como lo hicieron.

Fueron culpables los políticos abstencionistas, que cerraron las puertas a todos los cambios electoralistas. Y los periódicos que como Bohemia, le hicieron el juego a los abstencionistas, negándose a publicar nada relacionado con aquellas elecciones.
Todos fuimos culpables. Todos. Por acción u omisión. Viejos y jóvenes. Ricos y pobres. Blancos y negros. Honrados y ladrones. Virtuosos y pecadores. Claro, que nos faltaba por aprender la lección increíble y amarga: que los más «virtuosos» y los más «honrados» eran los pobres.
Muero asqueado. Solo. Proscrito. Desterrado. Y traicionado y abandonado por amigos a quienes brindé generosamente mi apoyo moral y económico en días muy difíciles. Como Rómulo Betancourt, Figueres, Muñoz Marín. Los titanes de esa «Izquierda Democrática» que tan poco tiene de «democrática» y tanto de «izquierda». Todos deshumanizados y fríos me abandonaron en la caída. Cuando se convencieron de que yo era anticomunista, me demostraron que ellos eran antiquevedistas. Son los presuntos fundadores del Tercer Mundo. El mundo de Mao Tse Tung.
Ojalá mi muerte sea fecunda. Y obligue a la meditación. Para que los que pueden aprendan la lección. Y los periódicos y los periodistas no vuelvan a decir jamás lo que las turbas incultas y desenfrenadas quieran que ellos digan. Para que la prensa no sea más un eco de la calle, sino un faro de orientación para esa propia calle. Para que los millonarios no den más sus dineros a quienes después los despojan de todo. Para que los anunciantes no llenen de poderío con sus anuncios a publicaciones tendenciosas, sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación, o de un destierro. Y para que el pueblo recapacite y repudie esos voceros de odio, cuyas frutas hemos visto que no podían ser más amargas.
Fuimos un pueblo cegado por el odio. Y todos éramos víctimas de esa ceguera. Nuestros pecados pesaron más que nuestras virtudes. Nos olvidamos de Nuñez de Arce cuando dijo:
"Cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano."
Adiós. Éste es mi último adiós. Y dile a todos mis compatriotas que yo perdono con los brazos en cruz sobre mi pecho, para que me perdonen todo el mal que he hecho.

Carta Suicida de Georges Boulanger


Me mataré mañana, incapaz de soportar la existencia sin la mujer que ha sido la única alegría, la única felicidad de mi vida. En los últimos dos meses y medio he luchado por vivir; hoy estoy al límite. No tengo demasiada esperanza de verla otra vez, pero, ¿quién sabe?, al menos me aventuro en un vacío donde no hay más sufrimientos.
Deseo que me entierren (este es mi deseo formal) en la tumba que he hecho construir en el cementerio de Ixelles para mi malograda Marguerite, la cripta que poseo. Mi cuerpo debe ser depositado en el lugar central, justo encima de ella. Y nunca, por ninguna razón, deben ponerme en la cámara más alta. Quiero que su retrato y un mechón de su pelo, que estarán conmigo cuando muera, sean dispuestos en mi ataúd, que será tan similar como sea posible al de mi querida Marguerite, con los mismos caracteres y el mismo estilo, escribid estas palabras:

"Georges, 29 de abril, 1837 – 30 de septiembre, 1891. ¿Cómo he podido vivir dos meses y medio sin ti?"



Carta suicida de Kurt Cobain


Para Boddah:

Hablando desde la lengua de un experimentado simplón quien, obviamente, en algo es un castrado niño quejetas. Esta nota debería ser muy fácil de entender.
Todas las advertencias de los cursos del punk rock 101 sobre los años, desde mi primera introducción a, digamos, la ética de la independencia y la vinculación con la comunidad, han resultado ser muy ciertas. Hace mucho tiempo que no me emociono escuchando ni creando música, tampoco leyéndola, ni siquiera escribiéndola. Me siento increíblemente culpable por estas cosas.
Por ejemplo, cuando estamos tras el escenario y las luces se apagan y el rugido maniaco de la muchedumbre comienza, a mí no me afecta tal como afectaba a Freddie Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase, eso es algo que admiro y envidio totalmente. El hecho es que no los puedo engañar, a ninguno de ustedes. Simplemente no sería justo, ni para ustedes ni para mí. El peor crimen que puedo imaginar es el de salir a tocar ante ustedes apagado por dentro pero fingiendo estar bien y pretendiendo que aquello me proporciona un 100 % de diversión.
Algunas veces yo siento que tendría que marcar tarjeta antes de salir a caminar por el escenario. He intentado todo para reencontrar mi energía interior (y lo he hecho, Dios, créanme que lo he hecho, pero no ha sido suficiente) Aprecio el hecho de que yo, nosotros, hubiéremos llegado y entretenido a tanta gente. Debo ser un narcisista de esos que sólo aprecian las cosas cuando se van. Soy demasiado sensible. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño.
En éstas tres últimas giras he apreciado mucho más a toda la gente que he conocido personalmente y a los fans de nuestra música, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la comprensión que tengo por cada uno. Hay algo bueno en todos nosotros y pienso que simplemente amo demasiado a la gente, tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El pequeño triste, sensible y desgraciado Piscis. Jesús viejo ¿Por qué no puedo solamente disfrutar esto? ¡No lo sé!
Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho como había sido yo. Llena de amor y alegría, besa a todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Y eso me aterroriza al punto que apenas puedo funcionar. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y auto destructiva como yo.

Lo tengo todo, todo, y soy agradecido, pero desde los siete años odio a la gente en general. Sólo porque parece tan fácil para ellos alcanzar esa gran comprensión. Sólo porque amo y me duele demasiado la gente. Creo.
Gracias a todos desde lo más profundo de mi ardiente estómago nauseabundo por sus cartas y su preocupación durante los últimos años. Soy demasiado errático ¡un bebe cambiante! No tengo más pasión. Recuerden que es mejor quemarse que apagarse lentamente.

Paz, amor y comprensión.

Frances y Courtney, estaré en vuestro altar.
Por favor Courtney, sigue adelante, por Frances.
Por su vida, que será mucho más feliz sin mí.
Las amo, ¡Las amo!



Carta Suicidas de Virginia Woolf


Carta a su hermana Vanessa Bell.


Querida:
No puedes imaginarte lo mucho que me ha gustado tu carta, pero siento que he ido demasiado lejos en esta ocasión para que pueda volver. Es lo mismo que la primera vez: todo el tiempo oigo voces, y sé que no puedo superar esto ahora. Todo cuanto quiero decir es que Leonard ha sido sorprendentemente bueno cada día, siempre; no puedo pensar que alguien hubiera podido hacer más de lo que ha hecho por mí. Hemos sido perfectamente felices hasta las últimas semanas, cuando este horror empezó. ¿Harás que esté seguro de esto? Siento que le queda mucho por hacer y que seguirá adelante, mejor sin mí, y que tú le ayudarás.
Apenas si puedo pensar con claridad ya. Si pudiera te diría cuánto habéis significado tú y los niños para mí. Creo que lo sabes.
He luchado contra esto, pero ya no puedo más.
Virginia.



Poemas previos al suicidio de Sylvia Plath


" Morir es un arte, como todo.
Yo lo hago excepcionalmente bien.
Tan bien, que parece un infierno.
Tan bien, que parece de veras.
Supongo que cabría hablar de vocación...."

La mujer alcanza la perfección.
Su cuerpo
Muerto porta la sonrisa del deber cumplido,
La ilusión de una necesidad griega
Fluye por los papiros de su toga,
Sus pies desnudos
Parecen estar diciendo:
Hemos llegado hasta aquí, es el fin.
Dos bebés muertos hechos ovillo, serpientes blancas,
Cada uno prendido a un pellejo
De leche, ya vacío.
Ella los ha replegado
Hacia su cuerpo como pétalos
De una rosa que se cierra cuando el jardín
Se endurece y las fragancias sangran
Desde las dulces y profundas gargantas de la flor nocturna.
La luna no se habrá de entristecer,
Allá en su atalaya de hueso.
Tiene, de todo esto, la costumbre.
A rastras crujen sombras negras.


Concluyo que el lugar común en estas cartas es el afán de evasión, la impotencia, el sentir que la vida les quedó grande, deviniendo en un tormento insoportable, un ruido, por tanto, una obsesión por silencio.

Antecedentes Personales

Siendo Hijo de dos cantantes de ópera, era inevitable la inclinación hacia la música desde niño, sólo que no era precisamente la ópera lo que me atraía, me decanté por el rock sinfónico y mi decisión de entonces, comienzos de los 80’s, era enseriarme en la carrera musical, mi madre (papá ya se había ido), insistía en que esa carrera no nos daría de comer, que no habían recursos, etc.
Rodaba 1984, caminaba cantando “Producto de Consumo” del grupo Témpano” y en medio de mi TSU en Electrónica, paso y de pronto entro a mi cine vecino, el Baralt,

No importa que proyectaban, sólo decidí entrar a ver cualquier cosa, lo que fuese, su nombre: Sueños Eléctricos (Electric Dreams).


Una comedia romántica en apariencia muy típica, pero resultó siendo un tórrido triángulo amoroso, entre una joven pareja heterosexual y un computador que accidentalmente desarrolló una gran inteligencia emocional,

Miles, un arquitecto nerd, se enamora de su vecina, una virtuosa ejecutante de violonchelo, Mientras Miles trabaja, el computador ejecuta piezas musicales para enamorar a su vecina, la cual por supuesta imagina que el músico es Miles, cosa que irrita a Edgar, si hasta nombre propio tenía la computadora esta, la cual se “auto educó” observando la TV las 24 horas.

Una escena de esa película, llamada como la pieza que se deja escuchar en ese momento: “El duelo”, podría describirse como un local “contrapunteo” entre los sonidos midis capaz de ser reproducidos en aquella época por Edgar y El chelo de la joven protagonista.



Justamente esa escena, me hizo ver la película 3 veces, aprovechando que era continuado, no fui a clases, y salí como quien recibe una revelación luego de un estado alterado de conciencia: ¡estudiaré cine!

Las novias de entonces, me acercaron previamente a lo que llamaban poesía, supe de Borges y Aquiles Nazoa

Tal vez era la primera vez en esa escena, que detallaba el recorrido de un dolly, que me subía y bajaba con las grúas, que viajaba y volaba en cada plano de esa escena, donde las tomas se me repetían hasta en sueños.

Esto es poesía, me dije, tiene que serlo, siempre que la leía, veía una y otra vez imágenes en yuxtaposición y sentado en ese cine, me ocurría exactamente lo mismo.

Termino mi exigido TSU en electrónica, comienza a trabajar en una empresa de sistemas, me familiarizo con las nuevas tecnologías.

Mientras, leyendo poesía y adentrándome en temas filosóficos, descubro que estas dos herramientas eran mi drenaje, mi escape hacia una búsqueda de una respuesta, la oquedad, eterna oquedad.

Luego de 4 años sin vacaciones laborales, comienzo a disfrutarlas, noté que salí de ese edificio para no volver.

Entro a la Escuela de Cine de Caracas, comienzo a estudiar, módulo a módulo, cada instante noto que ese es mi lugar, mi atmósfera, mi energía.

Trabajo luego en mil cosas mientras me establezco, recepcionista nocturno del Melia Caribe, Taxista, y asistente de cuanta rama técnica exista en el cine.

La oquedad esta vez fue como la certeza de que el cine no me daría para vivir, ¡oh! Mamá tenía razón, era como la música, decía ella.

Rescátame de nuevo poesía.

Concluidos los estudios de cine, y en las pausas dedicadas a asistencias varias en esa área, tomé la decisión de estudiar diseño gráfico, así aprovecharía mis conocimientos en computadoras y habitaría un ambiente más creativo que la electrónica, concluyo la carrera, me especializo en diseño editorial, y termino “depositado” en Editorial Santillana mascullando mi destino, retocando fotos y maquetando libros de manera free lance.

¿Y la poesía?
Era mi refugio, donde divagaba y reposaba, esa ventana de letras que me obsequiaba vívidas imágenes, donde buscaba al que hoy soy, los períodos depresivos no fueron pocos, y es que la poesía, tiene el don o la maldición de descamar, de sensibilizarte, de pensar que la vida no es tal, ni la realidad.

Abandono la editorial, retomo el taxi, ruedo por Caracas de noche, esa es la mejor terapia “desensibilizante”, muerte a diario, violencia a diario, pistolas en la boca, rutina roja y negra, poesía maldita, Rimbaud en cuatro ruedas.

La piel se volvió callo, piel de caimán, alma fría, nuevas alarmas, debía resucitar al descamado, lo extrañaba, era yo.

Vendo el taxi, vuelvo al 100 % a mi vida de cine, con sudor y amigos armo mi productora.

Y ese primer corto “Necesito Silencio” Arrastró una desgracia ajena y una propia, mimetismo de estados paralelos, uno quedó con vida, con y sin piel, conquistó el silencio, maldita poesía.

Animal Urbano-Nocturno

“Desperté creyendo ser alguien, trataré que una mueca de afecto sea mi oxígeno, pero no prometo…”
Gimena Gatica

Como una vez que resumí, mi profesión está relacionada con el cine, la llaman cineasta. Aunque esta profesión la veo más relacionada a algo más sencillo, primero requieren de unas técnicas, manejar cámaras, iluminación, principios básicos de fotografía, etc.

Más allá de la técnica caemos en lo sensorial, ahí mi definición sería que un cineasta es la de un animal que se nutre de imágenes y las atmósferas en las que habitan, y el compromiso de ese animal en llevar dichas imágenes que parten desde un mundo de muchas dimensiones y que percibimos a través de más de cinco sentidos a una representación bidimensional.

Para pagarme los estudios, por espacio de cinco años, recorrí la noche caraqueña disfrazado de taxi, así mi Caracas y yo nos fuimos permeando la una al otro, y aunque esta ciudad me vio nacer, me tocó a mí verla ser, verla siendo de noche Hace poco, un documental transmitido por el canal HBO llamado “Sexo Urbano” pretendió recrear a mi ciudad en un estándar similar al cliché de una ciudad moderna al más puro estilo de E Enterteiment Television, medianamente sórdida medianamente divertida, con abundante oferta de sexo, alcohol y rumba.

Caracas es más salvaje de lo que sentimos, una cosa es leer la última página y otra muy distinta presenciar la última página, se desdibuja la realidad conocida en el día tal como se desdibuja la luz al caer la noche.

Si dos vehículos tropiezan en medio de un apretado tráfico caraqueño, sus conductores se enfrascan en una feroz discusión a ver quién asume el costo de retocar un parachoques. De noche, si dos carros coinciden, ya no existen vehículos que valgan lo suficiente como para motivar una discusión, las voces en su mayoría dejan de existir, y las que quedan no discuten, sólo emiten vocales acerca del dolor.

La prostituta deja de ser fantasía y pasa a ser la pareja femenina del binomio putataxista, íconos de la noche, se vuelve tu amiga, tu confidente, y con algo de suerte te otorga el título nobiliario de cabrón.

El tráfico de drogas se legaliza, consumidores, jíbaros, policías, y taxistas generan una efímera orquesta de Cámara, donde todo es armonía, siempre que cada ejecutante mantenga sus precios. ¿Globalizados? Tal vez, en asuntos de droga hemos estandarizado los roles de cada integrante de esta pequeña sociedad, pero eso lo retoco al final.

El que maneja la grúa, el policía, la ambulancia, el fiscal de tránsito. Todos están en sus lugares según reza el guión, sólo esperan la voz de acción y en un perfecto y ensayado plano-secuencia, entran a escena. Los transformistas se vuelven amigos cómplices, extraños clientes con ásperos senos operados, son personajes muy especiales, llevan hojillas en la boca, para su performance interdiario con los personajes que alguna vez simbolizaban autoridad y con personajes itinerantes intolerantes ante la existencia de seres diferentes. Abunda lo simbólico, desde la típica señal de costumbre para solicitar el servicio, existen también señales de negociación el saludo suave, la mirada, el colocar una o dos manos sobre la puerta antes de entrar, denota la urgente necesidad de crear un corto lazo afectivo a fin de obtener un mejor precio, hasta las oraciones a deidades varias en momentos de aprietos.

Esta ciudad es un ser vivo, que crece en aparente anarquía, su función es arropar nuestra anarquía, nuestra ciudad es nuestro retrato, un cosmos y nosotros, microcosmos. Por el día un arrebatón, puede causarnos el mayor disgusto, de noche, en cambio, debemos tener reforzado el paladar, para poder manejar de Baruta a Propatria con una pistola en la boca, y aún así poder ir negociando la vida en el camino.

Tal vez el barrio es una ciudad antigua en entropía, el grado de incertidumbre que existe al recorrerlos es inversamente proporcional a la paz que fluye desde el pasajero al sentir que se acerca a su lugar, a medida que me acerco a sus murallas, me alejo de las mías. Calles estrechas, anchos miedos, pedradas al carro a centímetros del más allá, en un feroz veloz regreso a mi zona segura.

La indigencia evoca espacios antiguos griegos cuando cohabitan ellos, rodeando una plaza, cual mariposas a la luz.

Mister Venezuela busca a Miss Venezuela, Miss Venezuela le suplica sexo, Mister Venezuela usa el comodín del duro entrenamiento para excusarse, Miss Venezuela en casa, Mister Venezuela rueda, transexual alerta, materializo el encuentro, transexual y Mister disfrutan en un hotel naranja. Nadie sabe, nadie supo (fue horrible). Médico llamado por emergencia, escucha llanto de paciente por teléfono celular, promete ser avión, promete ser salud, por señas me indica que primero necesita controlar, para operar bien despierto.

Nos vamos amurallando, hoy nos toca a nosotros, ser a veces, servidumbre de servidumbre, pretendemos ser la ciudad ideal, ciudad facebook, esa que habitamos, con las mejores fotos, donde jugamos a ser sinceros, donde nos expandimos, nos drenamos, a cambio de ser, por instantes, drenajes. En esta ciudad, virtual-ideal, veo a mi vecina en álbumes posando en ropa íntima, y al verla en persona, sólo nos cruzamos un frío "buenos días".

Y se vuelven difusas ambas ciudades, y como en Gaza, aunque no muy cómodos, aunque rodeados, aunque amurallados, no nos movemos de esa franja peri urbana. La noche de mi ciudad, está debajo del metro, es otro nivel, otra dimensión, la nueva Babilonia con dameros de delito y sexo, de droga y urgencia, de nuevas sociedades y nuevas culturas.

Ya no sabía si vivía o si era un ser que alguna vez supo vivir, en esas murallas quedó la capacidad de asombro, la sensibilidad, la evolución moral y por supuesto, la humanización. Pasé de los pies a cuatro ruedas, mi hominización involucionó a pesar y a costa del humano.

Hoy volví a aferrarme a mis símbolos primigenios, volví a la luz como quien deja la peor de las drogas, recuperé mis sentidos, más de cinco. Arropé a esa ciudad con otra ciudad, la que me creé y hoy proyecto en función continuada.

Pálido


Cuando mi cuerpo languidezca
volveré pronto
mas loco aún
en otro cuerpo más oscuro
más desnudo
más de tierra
ajeno a capitales al concreto
estaré con el falta muy poco
tal vez en el otro verso
en la otra vida

Del Ocio


Mi ocio mastica miserias
se rodea de luces, cámaras en off
mirando atrás, falso consuelo
evoca masoquismos de niños ausentes
empuja mi lomo, me postra
me aferro a un canal de cable
huyo al ocio de estrellas del norte
catalizando con las propias, miserias extranjeras
hasta dormir-morir, matando horas

viernes, julio 17, 2009

Descriptores

Silencio

Tormento

Autodestrucción

Poesía

Suicidio

Muerte

Locura

Enagenación

Infofrenia

Caos

Libertad

Soledad